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E.L.I Monte Caseros Lista 18

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Correntino mató a su amigo y lo enterró


Se trata de Juan Carlos Gutiérrez, un albañil de 49 años que se presentó en las últimas horas en una sede policial de la capital santafesina y confesó el crimen. El hecho sucedió el sábado pasado en una vivienda ubicada en la calle Juan Díaz de Solís al 8.000 del barrio Nueva Pompeya.

Un albañil correntino, de 49 años, fue detenido en las últimas horas en la capital santafesina, tras confesar el crimen de su amigo en medio de una discusión en una vivienda del barrio Nueva Pompeya, donde finalmente terminó enterrando el cuerpo.
Se trata de Juan Carlos Gutiérrez, quien ayer declaró en sede judicial donde reconoció el crimen de Jorge Radolovich y pidió disculpas a la familia de la víctima. "Quiero pedir mil disculpas a la familia Radolovich. Fueron mis mejores amigos", dijo al salir del tribunal santafesino
Radolovich, de 66 años, que el sábado pasado fue hallado bajo tierra, en el patio de una casa ubicada en Juan Díaz de Solís al 8.100, que era de su propiedad y que le alquilaba a Gutiérrez y su concubina por 2.000 pesos mensuales.
Por el crimen, el juez penal Sergio Carraro dictó ayer la prisión preventiva para el acusado y rechazó las medidas alternativas propuestas por la defensora pública, Betina Dongo; así como los argumentos de que Gutiérrez había matado en defensa propia o en exceso de la misma.
Durante la audiencia en la que tuvo tratamiento la cautelar, el fiscal de la Unidad Especial de Homicidios, Gonzalo Iglesias dio sus fundamentos de por qué Gutiérrez debía permanecer preso y para ello enumeró la vasta evidencia que existe en la carpeta judicial.
UNA GINEBRA
Para la Fiscalía el hecho se produjo el viernes 7, en horas de la tarde noche, cuando Radolovich y Gutiérrez se encontraban reunidos y a solas -hasta el momento no surge la presencia de testigos- en la casa del barrio Pompeya.
No obstante, las actuaciones policiales y judiciales se iniciaron recién al día siguiente, cuando pasadas las 13, Gutiérrez se entregó en la Subcomisaría Tercera de Las Flores, en presencia de su pareja y el hijo de ésta.
Allí, relataron que los dos hombres se encontraban tomando una ginebra cuando se produjo una discusión en la que el inquilino aplicó tres puñaladas en el cuello del propietario, que a su vez era su patrón ocasional.
Cuando los policías llegaron a la casa, ubicada en la ochava Noroeste de Juan Díaz de Solís y Azcuénaga, ingresaron por un portón que da a una galería y luego a un patio, donde se veía el montículo de tierra removida. Adentro, sobre la mesa de la cocina, reposaba la cuchilla de puño de madera y ataduras hechas con alambre, con la que Gutiérrez aplicó un corte tipo degüello y dos puntazos profundos que le ocasionaron al huésped la muerte casi inmediata.
CON LA MIRADA
Horas antes de la llegada de la Policía, el propio Gutiérrez, casi sin pronunciar palabra, le indicó a su mujer con la mirada los lugares donde estaba el cuerpo y arma letal. En definitiva, "no hay elementos que permitan pensar en una pelea", sostuvo la Fiscalía para desmontar la teoría de la defensa propia. "La víctima ha sido atacada de modo artero y directo", destacó Iglesias, quien apuntó además que "no se refleja ninguna otra herida para que pueda hablarse de una lesión defensiva".
El Fiscal sostuvo que Gutiérrez no tiene arraigo laboral ni familiar, y que actualmente se quedó sin casa, porque la que habitaba le pertenece a la familia de la víctima, todos elementos que aumentan los riesgos procesales -especialmente el peligro de fuga- en el caso de que se le conceda la libertad. También dijo que por el delito que se le atribuye -autor de homicidio simple-, podría recibir una pena que va de los 8 a los 25 años de cárcel, por lo que solicitó al juez la imposición de la prisión preventiva.
POR TEMOR
Luego el propio imputado pidió para declarar ante el juez Carraro, ante quien pidió "mil perdones" a la familia Radolovich de quienes se consideraba "amigos". Y dijo: "Él llega borracho con una botella de ginebra y me invita a tomar. Discutimos por la casa. Me intenta agredir, y yo me defiendo por temor a los antecedentes que él tenía".
Luego afirmó que "intentó esconder el cuerpo, no para darse a la fuga, sino porque estaba asustado. Después dijo no acordarse más nada hasta que se despertó.